jueves, 15 de abril de 2021

Y si dijera

Y si se pudiera hablar de una persona tan tranquila como impaciente, que no reconoce el punto del cual debe tener cuidado de no cruzar para llegar a ser más, de lo que en realidad es; o ser algo diferente de lo que podría ser. 

Y si aún más, se pudiera pensar en alguien de mirada venerable digna de pintar, pero no fácil de entender; al ser tan inexpresiva como hoja de papel que espera a que alguien le escriba. Cómo entender que con hablar tan poco, puede pensar tanto, repleto de ideas que se pierden entre tanto que no logra comentarlas, sólo con alguien muy cercano.

Y si esa persona, atestada por ceja y ceja, rebosando alegría con su amplia sonrisa; como si no tuviera de qué preocuparse cuando en el día, guarda tantas preocupaciones como nubes en el cielo.

Si dijera que esa persona soy yo, ¿Quién me creería? Aún más, ¿Quién estaría dispuesto a compartir mis alegrías? Cierto es, que aun sabiendo todo esto, de cómo una persona puede ser al mismo tiempo, lo mejor de sí mismo, junto con todos sus defectos; pensar que alguien puede llegar a quererlo, a tal punto de conocerlo por completo.


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